Tema: Educacion

Quien lo dijo…

Por en 21/jun/2010

Asi pues, el mas espantoso de nuestros males no es nada para nosotros, porque mientra vivimos, la muerte no existe, y cuando la muerte existe nosotros no.

Por tanto la muerte no existe ni para vivos ni para muertos.

Deja un comentario :

La enfermedad

Por en 12/may/2010

La especie humana es demasiado estúpida para agradecer que alguien le evite una enfermedad. Es preciso que la enfermedad llegue, que el ciudadano se retuerza de dolor y de angustia: entonces siente exquisita gratitud hacia quien le quita la enfermedad que le ha martirizado. Pero así, en seco, sin martirio previo, el hombre es profundamente ingrato.

Deja un comentario :, ,

Esclavitud

Por en 20/abr/2010

Hoy en dia, por desgracia,  se ha encontrado una alternativa mejor: el consumismo y el endeudamiento. El resultado es que igualmente tienes un esclavo, pero no tienes que comprarlo, sino que el solo se ofrece a ti, no tienes que vigilarlo, ya que como “propietario y ciudadano libre”, el solo pone los medios para vigilar y cuidar su propiedad, y paga impuestos para que la policia lo vigile a el, y tampoco hay que alimentarlo ya que el se paga el sustento. De regalo tampoco hay que sustituirlo cuando enferma ya que el mismo se paga los cuidados y medicinas necesarios para mantenerse saludable y poder seguir trabajando. La unica contraprestacion es que hay que alquilarlo por meses, pero a cambio todo ese dinero que se gasta en alquilarlo, al final es consumido en las fabricas del patron, y si no es en las del patron, es en las del patron de al lado pero igualmente los esclavos del patron de al lado pueden consumir en las propias.

Al final, todo queda en casa, mientras nos vamos quedando con la plusvalia. Donde va a parar, este esquema es mucho mejor.

Sacado de Burbuja.info

Deja un comentario :, , ,

Irracionalidad en el pensamiento: ¿Por qué engaña la gente?

Por en 02/mar/2010

Un video bastante interesante. En resumen habla de las irracionalidades en el pensamiento, centrandose en particular en los motivos para engañar.

Deja un comentario :, , ,

Y AUN NOS CREEREMOS LIBRES

Por en 31/mar/2009

De las mayores falacias de nuestro tiempo es la de la pretendida libertad que se nos ofrece en el sistema.

¿Libertad? ¿Qué libertad?

El abanico de posibilidades que se nos brindan no son más que el mismo engaño bajo distinta faz. Creemos que nos podemos forjar un porvenir, como si eso significara que somos dueños de nuestro destino, igual que protagonistas de una novela de aventuras en la que todo está por hacer…
Y no somos más que piezas, unos pequeños peones en el engranaje del sistema. Peones que, en el mejor de los casos, y digo en el mejor, podrían llegar a aspirar a convertirse tal vez en un caballo o un alfil.

¿Es eso libertad?
¿Es que somos idiotas o qué?

Lamentable. Es lamentable pararse a pensar que tenemos verdadera capacidad de elección cuando el propio sistema nos permite decidir si seremos el peón del caballo del rey o del caballo de la reina, o del alfil, que está a su lado.

¿Qué diferencia es la que hay? Yo te la diré: Ninguna. Ninguna diferencia. Es la ilusión que plantea el sistema. Y no es más que eso, una mera ilusión para tenernos engañados, para tenernos contentos.

Y no pensar.

Porque los peones, que para eso son peones, están para ser sacrificados. La carne de cañón que a nadie importa.

¡Yo no soy un peón! Dirá más de uno. No soy un peón porque tengo expectativas de hacer cosas importantes.

Absurdo.

Peor aún, el que dice que no es peón porque está haciendo carrera.

Si se come toda la porquería y más durante tres o cinco años con la boquita bien cerrada, tal vez pueda aspirar a ganar más, en sueldo y reconocimiento, comiéndose el doble o el triple de basura, con la conciencia bien callada por el dinero y por la ilusión de ver cómo otros peoncillos han pasado a comerse la vulgar porquería que se comía uno con anterioridad.

Eso, estás hasta las cejas de marrones y como otros están hasta el cuello de los marrones que pasas de comerte, te sientes importante. Ya estás más arriba en la escala. En la escala del sistema. La escala que el sistema te plantea y que, tácitamente, has acabado aceptando desde el primer momento. Desde el momento en el que decidiste tener un trabajo honorable, irte a vivir con tu pareja, pillar una hipoteca y todo lo demás.

Cuando el sistema, que lo regula todo, determine que tienes un mínimo margen para tomarte un descanso, no más de unos días sueltos al cabo del año, programarás tus vacaciones para irte lejos, bien lejos, a desconectar.

Y te creerás bien libre.

Porque por unos días has huido de la rutina del sistema…. para caer en la perfectamente planificada rutina de las vacaciones.

Una verdadera lástima, verdaderamente.

Deja un comentario :, ,

Suscribete por EMail

Archivo